Ubicado en Chapadmalal, específicamente sobre la Barranca de los Lobos, el proyecto se concibe como un refugio frente a los intensos vientos costeros del sur. Su morfología en forma de claustro responde directamente a esta condición climática, generando un espacio protegido y sereno que invita a la contemplación y al descanso.
El hotel se organiza en dos sectores claramente definidos, una zona pública, abierta y accesible para todos los visitantes que incluye un restaurante, gimnasio, spa, hall de acceso y espacios de servicio para el personal, y una zona privada, pensada para el hospedaje, que se mimetiza con el paisaje y se orienta hacia el mar para maximizar las vistas y la conexión con la naturaleza.
La materialidad elegida, una combinación de hormigón y madera, refuerza el vínculo con el paisaje, otorgando al proyecto una presencia sólida pero a la vez cálida y acogedora.